Saga de paridas de años adolescentes contadas objetivamente
-Día 1: le hace una perdida.
-Día 2: le envía un sms en blanco.
-Día 3: le envía un sms que dice “hola guapo”. Horas más tarde le envía otro sms que dice “te quiero”. El profesor le responde con otro sms que dice “¿Pérez?”.
-Día 4: Pérez tiene clase con el profesor.
Ya ha llegado el verano y con el las nuevas propuestas. Yo me he propuesto a mí misma no dejar este blog de lado y he decidido escribir algunas de las paridas que el otro día, mientras ordenaba la habitación, encontré perdidas por las agendas de la era adolescente. Todo el mundo sabía que yo me apuntaba lo que pasaba cada día, y en alguna ocasión ya he escrito algunas de las frases típicas que recopilé (copiando a mi prima) de los profesores más ilustres del instituto. Muchas de las paridas que escribiré no tendrán gracia para casi nadie (si no conoces a los profesores menos) y otras puede que solo la tengan para mí porque recuerde el momento y los demás no. Seamos realistas, casi nadie lee este blog, por tanto, no importa. Esperemos que podáis haceros una imagen mental de los hechos. Como no sabía por dónde empezar, he empezado por un clásico que últimamente os contaba a algunas personas.
Yo no he entendido lo de Pérez…jeje, pero bueno, entonces yo ni te conocía y nos llevábamos dos cursos…
El nombre es indiferente, el caso es que mi compañero de clase le enviaba sms de amor al profesor con el que tenía clase y pensaba que su número de teléfono no lo tenía. QUé mal me explico y que poco éxito de primera anécdota.
Laurita