Wednesday, April 1, 2009

Cienmilmillonesdekilómetros

  …son una exageración, evidentemente. Hoy he recibido una llamada de un +902… no sabía si cogerla por eso de las estafas por móvil que había antes (gracias por este sueño de paranioa). El caso es que al cogerla me ha contestado una chica que me decía en inglés algo. Yo temiéndome algo de Darmstadt y temblando por si me faltaba algún papel. Luego me decía no se qué de Italia… y he pensado que me llamaban de la reunión Erasmus por no haber ido al encuentro internacional ese. Luego me ha dicho su nombre y ya me he enterado de qué iba la cosa.

  Lo normal con la gente de fuera que conoces en campos de trabajo es que no vuelvas a saber nada de ellxs o que sepas algo muy de vez en cuando. Bien, me envió un mail y no le había contestado todavía, creo que a pesar de las distancias es una de las personas que más conocen mi vida y mejor. Le hago resúmenes cada seis meses, nos envíamos mails y me ha llamado por teléfono un par de veces. Sé que la distancia no es amiga de estas cosas pero si no fuera por ella, habríamos perdido la relación.

  No nos ha dado para mucho… esto de las llamadas internacionales desde Turquía son caras. Pero no recordaba su voz, probablemente no recuerdo ni su cara. ¿Qué recuerdas de alguien que está a cienmilmillonesdekilometros y que conoces de quince días en persona y que no ves desde hace tres años y medio? No sé, pero sé que hay gente que tengo a mi lado y conozco mucho menos. Hay gente que te marca. Por lo que sea. Y gente que no olvidas. Y amigas que tienes repartidas por el mundo y que algún día, desde cienmilmillonesdekilometros, te llaman.

 Es la única ocasión en la que creo en los milagros.

Posted by ANP in 17:32:45
Comments

2 Responses

  1. Anonymous says:

    Q biutiful!!

  2. Anonymous says:

    Hoy he tenido una sorpresa parecida a ésta. Me ha llamado mi maestra de prácticas. Ella es de Alicante pero hoy estaba en Castellón y me ha dicho que quería verme. Yo le he dicho que sólo podría verla a partir de las siete de la tarde o así, que mientras trabajaba. Y ella me ha dicho que era imposible, que se quería ir nada más comer. Pero cuando ya pensaba que no la vería, ha aparecido de repente y por sorpresa en el San Agustín. Sólo hemos podido hablar cinco minutos pero me ha encantado que viniera a verme. Le he dado las gracias y me ha contestado: No podía irme de Castellón sin ver a mi niño de prácticas y sin conocer su nueva vida post-universitaria.

    Con gente así es imposible tener la autoestima baja…

    CARLOS

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