La vida es chunga. Perdón por el palabro. Pero es así. La vida es chunga y la mente más. A veces no sabes lo que quieres, a veces te confundes, a veces mezclas cosas y no sabes por qué decidirte. Tomar decisiones es algo que hacemos todos los días y, sin embargo, hay algunas que cuestan más que otras. Un ejemplo más de que la experiencia no sirve siempre. Me he pasado tres años sin saber si quería seguir por este camino profesional. Me fuí de Erasmus para llegar a ciertas conclusiones y, ahora que he vuelto, empiezo a comprender cosas. Algunas me gustan, otras no. Supongo que seguir por aquí era mejor que empezar físicas: aquella preinscripción en Algebra I no tenía futuro, pero era uno de mis campos por explorar. Y quedan muchos campos por explorar, así que como nunca es tarde para empezar otra cosa, ¿de qué sirve arrepentirte casi al final del camino? Siempre estamos a tiempo para cambiar. Hay días en que estás de más humor y otros que lo tirarías por la borda. Menos mal que Quique Gonzalez está siempre ahí para decirnos que la vida siempre te lleva por caminos raros, por la esquina más perdida de los mapas. Porque, a veces, me pregunto cómo llegué con 19 añitos a ese pueblo perdido del sur de italia donde no conocía a nadie, como llegué a Copenague, como hice tantos amigos en tantos sitios, unos de los cuales conservo y otros no. Me pregunto cómo es posible que esté tan desanimada cuando con 21 años ya he trabajado de todo aquello que quise cuando era pequeña. Por suerte, eran profesiones modestas como profesora y no buscaba llegar a presidenta del gobierno. Supongo que el escribir siempre ha estado dentro de mí y, en cierta forma, me viene de familia. No sé si bien o mal pero también decían que se me daba bien hablar, así que los audiovisuales deberían irme en teoría. No sé. La verdad es que no sé. La vida es chunga. Y es así. Perdón por el palabro. Y cuando eliges un camino no has de seguir mirando atrás preguntándote qué hiciste mal sino mirar hacia delante y ver qué puedes hacer para volver a donde lo dejaste. Quizás todo el mundo tengamos dudas y un cementerio de sueños. Pero es lo que tiene tomar decisiones. Cuando algo se toma, otras cosas se dejan. Así que solo nos queda intentar explorar los caminos raros por los que la vida nos ha llevado y por los que nos llevará.