Los viejos y los hombres (reflexiones de los 21)
"Un viejo es un viejo cuando hace cosas de viejos" se puede escuchar en el disco Escuela de Zebras de Joe Crepúsculo (podéis escucharla en su MySpace ). Aprovecho para recomendar a este hombre y todo su disco porque me encanta.
Esa canción me hizo pensar mucho. Primero, en lo que quería decir la letra. Segundo, en cuál es la edad en la que empiezas a convertirte en viej@ y lo que eso significa.
Ayer cumplí 21 años y me desperté deprimida. Casi quería llorar. Y mira que Carlos siempre me dice que cuanto más mayores somos más guap@s y madur@s estamos y eso es bueno. Sí, es bueno, pero no puedo evitar pensar en eso de que dicen que la década de los veinte pasa volando y que me de un poco de miedo. Al fin y al cabo, nadie quiere morirse. Y, lo siento, pero no me consuela el dejar algo mío en este mundo como me han sugerido, yo quiero vivir para siempre.
Por otra parte, ayer vi Y tu mamá también y seguí reflexionando sobre los hombres y mi desconocimiento de ellos. Cuando conoces a una persona del sexo opuesto a fondo (y lo digo así porque creo que igual que me pasa a mí con ellos, es posible que les pase a algunos de ellos con nosotras -conozco a un par-) empiezas a darte cuenta de que es más lo que te une que lo que te separa. Que toda la cultura y la distancia que la sociedad marca entre los sexos no tiene demasiado sentido más allá del físico y la educación recibida. No sé si me explico, lo que quiero decir es que cada uno tiene la forma de razonar que le ha tocado mamar en casa y que comprendiendo los alrededores de una persona se comprende también toda su forma de razonar y vivir. Eso no significa que todos sus actos sean justificables a través de ello, pues las personas también tenemos una parte de autonomía que es la que nos hace ser responsables de nosotr@s mism@s. No he reflexionado solo tras ver películas sino también a través de conocer a amigos y demás.
Y esas son algunas de las ideas que rondan mi cabeza en mi segundo día de viejuna oficial. Intentaremos que la Ley de los Resultados Negativos no nos fastidie porque ahora empiezan los 21. No hagamos cosas de viejas todavía. Abrochaos los cinturones.
Esa canción me hizo pensar mucho. Primero, en lo que quería decir la letra. Segundo, en cuál es la edad en la que empiezas a convertirte en viej@ y lo que eso significa.
Ayer cumplí 21 años y me desperté deprimida. Casi quería llorar. Y mira que Carlos siempre me dice que cuanto más mayores somos más guap@s y madur@s estamos y eso es bueno. Sí, es bueno, pero no puedo evitar pensar en eso de que dicen que la década de los veinte pasa volando y que me de un poco de miedo. Al fin y al cabo, nadie quiere morirse. Y, lo siento, pero no me consuela el dejar algo mío en este mundo como me han sugerido, yo quiero vivir para siempre.
Por otra parte, ayer vi Y tu mamá también y seguí reflexionando sobre los hombres y mi desconocimiento de ellos. Cuando conoces a una persona del sexo opuesto a fondo (y lo digo así porque creo que igual que me pasa a mí con ellos, es posible que les pase a algunos de ellos con nosotras -conozco a un par-) empiezas a darte cuenta de que es más lo que te une que lo que te separa. Que toda la cultura y la distancia que la sociedad marca entre los sexos no tiene demasiado sentido más allá del físico y la educación recibida. No sé si me explico, lo que quiero decir es que cada uno tiene la forma de razonar que le ha tocado mamar en casa y que comprendiendo los alrededores de una persona se comprende también toda su forma de razonar y vivir. Eso no significa que todos sus actos sean justificables a través de ello, pues las personas también tenemos una parte de autonomía que es la que nos hace ser responsables de nosotr@s mism@s. No he reflexionado solo tras ver películas sino también a través de conocer a amigos y demás.
Y esas son algunas de las ideas que rondan mi cabeza en mi segundo día de viejuna oficial. Intentaremos que la Ley de los Resultados Negativos no nos fastidie porque ahora empiezan los 21. No hagamos cosas de viejas todavía. Abrochaos los cinturones.

